La avenida contigua a la playa de Copacabana se convirtió este sábado en una inusual pasarela para las escuelas de samba de Río de Janeiro, que realizaron una multitudinaria batucada con más de 1.000 ritmistas, calentando motores para el Carnaval.

Los tambores repicaban, las “pasistas” bailaban y movían sus plumas al son del samba, mientras centenares de brasileños y turistas observaban animados el espectáculo, que culminó con un espectáculo de emblemáticos sambistas en un gran palco en la arena.

Pese a la poca sintonía del alcalde y exobispo evangélico Marcelo Crivella con el Carnaval, el “Encuentro del samba” fue ideado por su equipo como un nuevo reclamo turístico para los festejos de fin de año en la “Cidade Maravilhosa”.

¡Fue una sorpresa, no se cómo será para el tránsito pero para los turistas está muy bueno!“, decía Juliana Blanes, una argentina de 23 años que, caipirinha en mano, observaba la fiesta junto a su novio.

A falta de poco más de un mes para que el “Rey Momo” tome el control de Rio, el evento de hoy recordaba a los antiguos desfiles callejeros de Carnaval, antes de que el Sambódromo se inaugurara en 1984, cuando las “escolas” bajaban disfrazadas de las favelas para cantar y bailar.

Entre el público había mucha emoción, pero algunos no podían pasar por alto la paradoja de que el evento fuera organizado por la alcaldía.

Basándose en los números rojos de la ciudad postolímpica sumida en la crisis, Crivella decidió cortar a la mitad las subvenciones para las escuelas de samba este año.

Con ese corte, las 13 escolas del Grupo Especial cancelaron los ensayos técnicos gratuitos que hacían en el Sambódromo días antes del Carnaval, cuando los ingresos ya son prohibitivos para la mayoría de sus humildes seguidores.

 

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