La víspera del día que lo mataron, Martin Luther King Jr. se topó en el aeropuerto de Memphis con Frank Smith, un viejo conocido con quien había compartido sus luchas en contra de la segregación y la opresión de las personas negras.

En la charla, Luther King le pidió a Smith que lo acompañara en las manifestaciones del día siguiente en la ciudad.

“Le dije que no podía”, le cuenta Smith a BBC Mundo. “Le conté que me había mudado a Washington D.C. y que había colgado mis zapatos de marchar”.

Al día siguiente, jueves 4 de abril de 1968, Luther King caía muerto a las 6 de la tarde.

Al enterarse de la noticia, Smith se apresuró a buscar un pasaje para regresar a Washington junto a su esposa. Logró viajar el viernes al medio día.

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