Norberto acompañó a su hija de 13 años al show que dio anoche Paulo Londra donde todo se descontroló y casi termina en tragedia. El calor y el encierro provocaron que los adolescentes comenzaran a desmayarse. Dice que los organizadores del evento no querían abrir las puertas y que el local no cuenta con salida de emergencia lateral. Destacó el gesto del artista en suspender el show.

Noberto es uno de los padres que acompañó a su hija (13) al show que dio anoche Paulo Londra, un artista de música urbana, en el salón Infinity (Av. Gendarmería Nacional 1536). Y contó los detalles de lo ocurrido allí.

“Lo que percibimos es que los aires, si es los tenían, no estaban funcionando. Ni bien empezó el show nosotros comenzamos a ver que los chicos estaban transpirados debido al encierro. Entonces comenzamos a pedir que encendieran los extractores. No había tanta gente, pero sí un grupo importante que estaba bien cerca del escenario”, marcó.

Dijo que producto de la sofocación que empezaban a evidenciar, muchos chicos mostraban síntomas. “Vi más de 10 chicos desmayados, algunos no estaban desmayados pero sí lánguidos. Los sacaban sus propios compañeritos. En el lugar había al menos unas 1500 o 1700 personas. El problema principal fue la falta de ventilación del lugar”.

Denunció que debido a que hubo mucha más gente que se quedó afuera, los organizadores no querían abrir las puertas para evitar que ingresaran. “Tampoco vimos que cuenten con salida de emergencia por la parte lateral”.

Criticó que el lugar “no tiene estacionamiento por eso las ambulancias, que había varias; estaban afuera junto con los coches. Un desastre que no pasó a mayores gracias al buen tino del cantante que se dio cuenta de lo que pasaba, y decidió suspender el show”.

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