Los temores por la desaceleración de la economía mundial, que algunos especialistas observan ya como el umbral de una recesión, esta presionando a la conciliación entre Estados Unidos y China por encima incluso de las tensiones que despertó el arresto en Canadá de una de las máximas ejecutivas de Huawei.

Este viernes el presidente Donald Trump se tomó de los números en baja de los indicadores de la potencia asiática para plantear que hay un sendero abierto para lo que llamó “un gran acuerdo”. “China acaba de anunciar que su economía está creciendo mucho más lento de lo previsto debido a nuestra guerra comercial con ellos. Acaban de suspender los recargos arancelarios”, escribió. “China quiere un gran acuerdo muy completo. Podría ocurrir, y muy rápidamente!”, escribió.

Esa velocidad conviene también a Estados Unidos. El Fondo Monetario Internacional advierte que la guerra comercial ente estos colosos esta deteniendo la economía global y habrá un efecto también en Norteamérica. Una encuesta de la National Association for Business Economics de EE.UU. dio cuenta recientemente de que dos tercios de los economistas consultados esperan que una recesión comience a fines de 2020. Pero un porcentaje de ellos la anticipa para el año próximo. La política comercial de la Casa Blanca, es decir el proteccionismo, es responsable de esa crítica evolución para el 41% de los encuestados. Otro 18% la atribuye a la sucesión de alzas que registra la tasa de interés norteamericana.
Los dos países habían logrado un avance el 1 de diciembre en una cena en Buenos Aires luego de la cumbre del G 20. Pero esa evolución entró en un eclipse después de que la justicia canadiense arrestó a la ejecutiva de Huawei, Meng Wanzhou, con el pretexto de que esa empresa esta vendiendo equipamiento a Irán que contiene partes de origen norteamericano. Beijing reaccionó arrestando, a su vez a dos canadienses, un ex diplomático y un empresario. Esos movimiento generaron temores en los mercados de un parate que profundizara la crisis entre las superpotencias.

Por el contrario, la República Popular anunció que suspenderá el 1 de enero. por tres meses. los aranceles adicionales a los vehículos y a las piezas de autos importados desde Estados Unidos, un primer signo concreto de que se mantiene vigorosa la tregua. China había incrementado el pasado verano las tarifas a los vehículos y piezas de autos “made in USA” del 15% al 40%, en represalia por la aplicación de nuevos derechos de aduana a productos chinos importados a Estados Unidos por un valor de unos 50.000 millones de dólares.

“La suspensión de los aranceles es una medida concreta para aplicar el consenso logrado por los dos jefes de Estado”, señaló en un comunicado el gobierno chino. “Bajo la reserva de algunas condiciones –respeto mutuo, igualdad mutua, respeto de la palabra dada–, esperamos que las dos partes intensificarán sus consultas para eliminar todos los aranceles adicionales”, agregó el documento.

El viernes Wall Street reflejó la preocupación por los indicadores futuros y la necesidad de profundizar el acuerdo. Arrancó con una baja en torno al uno por ciento, después de que se conoció que la producción industrial y las ventas minoristas de China eran más débiles que lo esperado. En EE.UU.

Las estadísticas siguen mostrando un buen panorama pero eso no conforma a los mercados que temen que esta llegando a su término el efecto de los recortes impositivos y los estímulos fiscales impuestos por el gobierno de Trump para alentar a la economía.

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