“Vos le mandaste flores, Alé…”. Mirtha Legrand interrumpió su diálogo con Sol Pérez (venía consultándola, por ejemplo, sobre sus estudios de Abogacía) para cambiar de frente. Y en todo sentido. Porque intempestivamente se dirigió a otro de los invitados que estaba sentado, justamente, al otro lado de Sol Pérez, cara a cara con ella: Matías Alé.

“¡Ay, Mirtha!”, acotó la vedette de la revista Nuevamente juntos, algo incómoda en ese almuerzo en el Costa Galana, en Mar del Plata. “¡Fue al hueso, eh! Primera pregunta que me hace…”, se desperezó el actor de la comedia Mi mujer se llama Mauricio. Y de inmediato reconoció ante el resto de los comensales (Flor de la VFederico BalRaúl Lavié y Hernán Lombardi) y los televidentes que, efectivamente, había sido él: “Sí, sí, le mandé…”, dijo, bajando la mirada.

“No te las agradeció todavía”, aportó una Chiquita que buscaba oficiar de celestina, pero tal vez sabiendo que la misión no se presentaba como sencilla. “Nunca me dijo que eran de él”, abrió al paraguas la ex chica del clima. Con gesto de sorpresa, Alé fijó su mirada por primera vez en la mujer deseada: “¿En serio…?”. “No. Nunca vino Matías, nunca”, retrucó Sol, casi como un reproche.

Sabiéndose en desventaja, Alé buscó subsanar la situación: “No -admitió-, pero te mandé un mensaje. No sé si te llegó. Tal vez lo mandé a otro lado…“. “Ah, no lo abrí“, respondió entre risas la también notera, quien parecía desechar una a una las posibilidades del actor, como quien le va quitando los pétalos a una margarita (Me quiere, no me quiere, me quiere…).

Jugándose sus últimas cartas, Matías se explicó. “Le mandé flores toda la semana porque hicimos dos notas muy lindas para el programa que está trabajando (Involucrados, en América). Y me encantó (Sol, claro, más que las notas). Y me pareció que era un lindo gesto mandarles flores con una cartita. Pero nunca… no… Te dijeron que eran mías, ¿o no?”.

“Sospeché -sonrió Sol, alumbrando esperanzas-, porque ese día solo había hecho ese móvil con vos, y me pusiste: ‘Hoy fue un gran día’, y yo no había conocido a nadie más”. “Mirá cómo te acordás lo que te dije…”, retrucó Matías en un arrebato final, sujetándose de una de sus últimas esperanzas. “Pero bueno, ahora te enteraste que soy yo. Si querés sigo mandando. ¿Sigo o freno?”. La respuesta de Sol fue un puñal: “No, no… Hay muchos flores ya”. “Ah, bueno…”, lamentó Alé.

El actor buscó salvar su honor: “¿Pero quién fue el precursor (con las flores)?”. “Las tuyas fueron las primeras”, respondió la rubia, con cortesía. “¡Muy bien!, después me siguieron”, aportó Matías, consciente de que ya todo estaba perdido. Menos el intento, por supuesto.

Pero, ¿y Sol Pérez? Terminó el programa bailando con Fede Bal.

 

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