La mayor parte de la población prefiere consumir aceites vegetales sin tener en cuenta que más tarde se oxidan y se transforman en grasas trans.
Durante más de medio siglo las grasas saturadas fueron acusadas erróneamente de causar enfermedades cardíacas, a pesar de la gran baraja de evidencia que demuestra que la grasa saturada es fundamental para la salud óptima, mientras que son las grasas trans las que ocasionan dichas apoplejías y cardiopatías de las que las grasas saturadas son injustamente acusadas.
Las grasas trans se forman cuando se añade hidrógeno al aceite vegetal durante el proceso de los alimentos para su solidificación. Este proceso, llamado hidrogenación, ocasiona que sea menos probable que la grasa se descomponga, así los alimentos duran frescos más tiempo, tienen una vida de estante más larga y también tienen una textura menos grasosa.
Sin embargo, el resultado final es un tipo de grasa completamente antinatural que ocasiona disfunción celular. De acuerdo con la FDA, el 12 por ciento de todos los alimentos procesados contienen al menos un aceite parcialmente hidrogenado, alias grasas trans.
Volviendo al tema de aceites vegetales, para aclarar cualquier duda voy a realizar una lista:
• Aceite de girasol.
• Aceite de algodón.
• Aceite de girasol combinado con aceite de oliva refinado.
• Aceite de maíz.
• Aceite de soja.
• Aceite de canola.
Estos son los aceites que están recibiendo un consumo masivo sin tener en cuenta los problemas y atajos hacia enfermedades crónicas que nos están mostrando. También debemos tener en cuenta que su precio más accesible que los demás, invitan a su consumo.
Toquemos otra vez el remedio ante la situación actual del consumo de grasas trans; las grasas saturadas y aceites TCM (triglicéridos de cadena media)
Tenemos que resolver dos incógnitas antes de “aceptar” de nuevo a las grasas de alta calidad, que conforman aproximadamente del 70-75% de nuestras células, son más que importantes, las grasas tienen tareas funcionales y estructurales dentro de nuestro organismo.
1) Comer grasa engorda:
Durante muchos años, los nutricionistas predicaron que para perder peso teníamos que comer menos calorías. Su lógica aplastante era:
Calorías guardadas (o perdidas) = Calorías ingeridas – Calorías consumidas
O sea que si quemamos lo mismo pero comemos menos vamos a tener que usar nuestras reservas y, por lo tanto vamos a perder peso.
Muy fácil ser nutricionista… pero algo falla.
Comer grasa (de calidad) no engorda, invita al metabolismo a quemar más grasa, por la falta de la estimulación de la hormona insulina, su contrarreguladora glucagón entra con su invitación.
2) La grasa puede usarse vagamente como fuente de energía pero no llega al cerebro:
Una de las tantas verdades a medias que nos venden; en la beta oxidación de los ácidos grasos, cuando las moléculas de grasa son muy grandes (triglicérido, diglicérido, glicerol) se los puede utilizar como fuente de energía, pero al ser moléculas tan complejas no pueden pasar la barrera hematoencefálica. Hasta esta parte, todo lo que nos dijeron era cierto pero no se tuvo en cuenta una cosa: la cetosis. Un estado metabólico superior en el que el cuerpo produce betahidroxibutirato, promueve una quema muy grande de las grasas y es el combustible preferido del cerebro y el cuerpo (contiene una estructura molecular similar a los BCAA)
Teniendo en cuenta esta información, ¿cuál es el cambio de aceites que debo hacer?
Simple, intercambiar los aceites vegetales por aceites TCM (triglicéridos de cadena media) como por ejemplo:
• Aceite de coco.
• Aceite de palma.
• Aceite de oliva (extravirgen).
• Manteca (de alta calidad).
• Yemas de huevos.
Como mencioné antes, este combustible superior que es la grasa de alta calidad tiene muchos efectos antioxidantes, gracias a la regulación de la Coenzima Q, aumenta la concentración de ácidos grasos poliinsaturados promoviendo un efecto neuroprotector, promueve la neurogénesis (creación de nuevas neuronas), aumentan la expresión del neurotransmisor GABA, etc. Mucha información que voy a estar explayando en los siguientes artículos como cada domingo.
Ahora que ya estamos más concientizados del gran desencadenante de tantas cardiopatías y apoplejías, estamos más animados a invitar a estos superalimentos a nuestra cocina y perder el miedo a las grasas saturadas y TCM.

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