Al menos cinco empleados de seguridad de un boliche bailable ubicado frente a la Universidad de Formosa golpearon brutalmente el domingo a la madrugada a dos hombres y a una mujer, durante un incidente que se prolongó por varios minutos en la vereda del local nocturno ante la ausencia de efectivos policiales que recién llegaron al lugar cuando todo se había calmado.

El desorden comenzó en el interior del boliche, cuando alrededor de las cuatro de la mañana el personal de seguridad sacó por la fuerza a un hombre que, al parecer, había protagonizado un incidente. Al mismo tiempo, salieron dos amigos de este último: un hombre y una mujer.
Visiblemente enojado por la forma en que había sido desalojado del local y porque, al parecer, en el trayecto había recibido un golpe de atrás, el hombre comenzó a insultar desde la vereda a los empleados de seguridad, individualizando al “patovica” que, según él, era quien le aplicó un golpe de puño.
Sus amigos, en tanto, intentaban calmarlo, haciéndole entrar en razón, pero el cliente, quien se encontraba en estado de ebriedad, seguía con su actitud desafiante, agraviando verbalmente al personal de seguridad que se había apostado en la puerta del local para evitar cualquier intento de reingreso.
Los ánimos se fueron caldeando y el ambiente se volvió más tenso, hasta que los “patovicas” se abalanzaron contra el hombre que seguía vociferando en la vereda, lo que desató una pelea tan violenta como desigual. El hombre recibió varios golpes en el rostro, cayó al suelo indefenso y estando en el piso fue blanco fácil de una sucesión interminable de patadas arrojadas con inusitada furia que dieron en distintas partes de su cuerpo. Consumado el brutal acto, los agresores regresaron al boliche, mientras la víctima quedó tendida en el suelo por varios minutos.
Al ver lo que había sucedido, el amigo de la víctima y la mujer comenzaron a recriminar a los responsables del ataque. Comenzaron otra vez los insultos desde la vereda del local, y la historia volvió a repetirse. Desde adentro un personal de seguridad asestó un golpe de puño a mujer provocándole una herida en la boca, lo cual recalentó el ambiente, y generó un segundo incidente, pero esta vez quien recibió una terrible golpiza fue el amigo del hombre que seguía caído en el suelo, quien furioso por lo que le habían hecho a su compañero quiso hacer “justicia por mano propia”, pero sin ninguna chance, ya que su estado de ebriedad apenas le permitía ponerse en pie. Al igual que el primero, también recibió golpes y patadas en el cuerpo.
Al rato, el hombre golpeado en primer término logró levantarse del suelo con el rostro ensangrentado y visibles contusiones. Irritado por la forma en que había sido agredido, quiso retomar las acciones y comenzó nuevamente a insultar a los “patovicas” que seguían bloqueando el acceso al local cubriendo todo el ancho de la puerta.
Otra vez volvieron los insultos a viva voz y un nuevo incidente con empujones, golpes de puños y patadas.
Todo el incidente se desarrolló en la vereda del local y en parte de la colectora de la avenida Gobernador Gutnisky, ante la mirada de muchos testigos y la ausencia de la Policía que recién llegó al lugar de los hechos cuando lo peor ya había pasado.

Procedimiento

Un móvil policial detuvo su marcha en el carril central de la avenida y varios efectivos bajaron para interesarse por lo que estaba pasando. A todo esto seguían en el lugar los tres lesionados, quienes al ver el arribo de los uniformados comenzaron a los gritos a pedir la detención del personal de seguridad responsable de la agresión, al tiempo que le exhibían sus rostros y las visibles lesiones sufridas.

El episodio finalizó sin ningún arresto. La mujer y sus dos amigos se retiraron voluntariamente del lugar amenazando a viva voz que iban directamente a la Seccional Sexta a realizar la denuncia, en tanto los “patovicas” responsables de la agresión siguieron trabajando con absoluta normalidad.
Afortunadamente, los heridos se encuentran fuera de peligro, aunque con hematomas y contusiones en el rostro y en diferentes partes del cuerpo.

Prevención

El grave incidente ocurrido en la vereda de este conocido boliche volvió a poner sobre el tapete la función que debe cumplir el personal de seguridad de un local de estas características y las responsabilidades ulteriores frente a hechos de agresión como el ocurrido el domingo a la madrugada.

La responsabilidad de los llamados “patovicas” es preservar la seguridad dentro de un centro nocturno y prevenir episodios de violencia o desmanes, es decir que la “jurisdicción” finaliza en el umbral de la puerta del local. La seguridad externa, en tanto, está a cargo de la Policía.
Lejos de respetarse estos límites, lo sucedido el domingo vulneró todos los reglamentos y preceptos en materia de seguridad. Los responsables de preservar la armonía en el local fueron quienes mostrando escaso profesionalismo y preparación para situaciones de crisis, golpearon a mansalva a dos hombres a una mujer en la vereda del boliche, pretendiendo por la vía de la violencia imponer sus razones y expulsar del lugar a personas alcoholizadas.
“El personal de seguridad debe prevenir, debe anticiparse a los hechos y ver las cosas antes que sucedan. Cuando tuvo que reprimir es porque fracasó rotundamente en su función primordial, que es que no ocurran incidentes o desmanes en un espectáculo público o local bailable”, explicó a La Mañana un instructor de seguridad.

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