Gonzalo Martínez, que se fue de River luego de ganar la final de la Copa Libertadores ante Boca a fines del año pasado, ya lleva diez partidos oficiales en el Atlanta United de Estados Unidos -jugó siete como titular- y todavía no pudo convertir ningún gol. Al parecer, al Pity le cuesta mucho jugar en pasto sintético y no se siente cómodo.

La gota que rebalsó el vaso y que terminó de desatar la ira del jugador fue en el triunfo por 1 a 0 ante los Colorado Rapids el pasado sábado tras ser reemplazado a los 71 minutos. El volante se fue haciendo gestos, le gritó a su entrenador Frank De Boer y luego le pegó a un asiento del banco de suplentes.

Recientemente se comenzó a deslizar la chance de un posible regreso del Pity por seis meses a River al no poder asentarse al fútbol estadounidense, aunque su representante rápidamente lo desmintió.

 

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