Luego de 23 años, Boca podría cambiar de marca de indumentaria. La pipa que estuvo presente desde antes de la época dorada de Carlos Bianchi como entrenador tiene chances de ser desplazada por las tres tiras.

Nunca antes el club había demorado tanto en llegar a un acuerdo con Nike, que se encarga de la producción de la ropa azul y oro desde 1996. La última vez que fue renovado el vínculo entre las partes fue en 2012, cuando Daniel Angelici ya era presidente de la institución. En aquella oportunidad, la empresa norteamericana ofreció casi 6 millones de dólares por temporada en efectivo más el pago de otra porción con la propia indumentaria. Así, Boca ingresó a sus arcas 60 millones de dólares en los últimos ocho años.

Pero desde la cúpula dirigencial entienden que en los tiempos que corren el número debería ser mejorado notablemente para extender el contrato que vence el 31 de diciembre. La propuesta formal de la compañía estadounidense dentro de los parámetros esperados jamás se efectuó y por eso desde la entidad de la Ribera se decidieron a convocar a un concurso privado para que las principales marcas del ámbito del deporte entren en pugna. Por el momento, Adidas le saca ventaja al resto y Boca encamina las negociaciones.

A fines del mes pasado se llamó a licitación a las marcas de primer nivel que estén en condiciones de abastecer el mercado interno y externo para esponsorear a Boca. “Se busca optimizar el rendimiento de sus contratos, a través de procesos comerciales transparentes que redunden en los mejores beneficios para la institución”, pregonaron desde la CD.

Fuentes del club le confiaron a Infobae que habrá novedades de forma inminente: en el mes de agosto, casi con seguridad, se firmará el acuerdo comercial; entre septiembre y octubre se iniciará la producción de la ropa que tendrá que estar lista para el 1° de enero de 2020.

Existen otras firmas que aspiran a vestir a Boca a partir del año que viene: la alemana Puma, y las estadounidenses Under Armour y New Balance. No obstante, alguna otra marca podría acercar una oferta superadora que hiciera la diferencia, tal como sucedió con Olympikus en el momento en que finalmente se quedó con Racing de Avellaneda (2010).

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