El jueves habrá una sesión extraordinaria

Esta semana para cerrar las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial y el Concejo Deliberante de la ciudad de Formosa, varios diputados como concejales se despidieron por haber finalizado su mandato.
El próximo 5 de diciembre  habrá una sesión extraordinaria para recibir y tomarles juramento a los nuevos diputados y seguramente también habrá una sesión ordinaria del Concejo para aceptar a los concejales entrantes.
De ambos cuerpos legislativos se puede inferir que por lejos el Concejo Deliberante de la ciudad ha desarrollado una actividad acorde a las necesidades de los ciudadanos.
Con conflictos de por medio resueltos de una u otra manera han sabido tener un plan de labor intenso y dentro de la paridad de números entre oficialismo y oposición han sabido convivir con lo más desarrollado en referencia a cuerpos legislativos dentro de la provincia.
A años luz, una legislatura provincial que les cuesta por diputado, más de 27 millones a todos los formoseños, tiene una actividad casi nula y solo supeditada a los encargos del Poder Ejecutivo.
La mayoría del oficialismo ha convertido a uno de los poderes de la República en un recinto vacío de ideas, relegado a una escribanía de gobierno. Habrá recambios en los escaños pero solo para que todo siga igual, los que vienen en minoría no podrán cambiar absolutamente nada, si la mayoría así lo decide y quienes vienen de recambio en la mayoría son peores de sumisos de quienes terminan su mandato por lo que no se puede esperar una mejora en la grave situación institucional de parálisis legislativa.

El juego de los sillones
Mientras el Frente de Todos ya ha cerrado filas tanto en la Cámara de Senadores como en la Cámara de Diputados, Juntos por el Cambio aún en el poder tiene disputas anacrónicas que parecen decidirse a medias o que evitan ser resueltas.
El planteo de una oposición sin Mauricio Macri a la cabeza parece ser la única autocrítica que tienen desde la angurria de poder de dirigentes de la UCR, mientras que desde el PRO se amontonan en la ciudad de  Buenos Aires para ver donde aterrizar.
Es evidente que el discurso de lo público como una carga para el contribuyente termina cuando se termina el “conchabo” y hoy hay funcionarios de nivel nacional que se han atornillado a sus oficinas, “resistiendo” gracias a un decreto del gobierno nacional que prorroga por 5 años más su desempeño en cargos políticos.
Atrás y en el tiempo parece increíble que fueron aquellos que le exigían a los kirchneristas, inclusive por vía judicial, que renuncien a sus cargos políticos, los que hoy se han mimetizado como comandos para aguantar todo lo que puedan en sus cargos y posiblemente ante lo inevitable, hacerle juicios laborales al estado.
Contradictoriamente fue Cambiemos quien bajó la indemnizaciones por despidos y mejoró las estadísticas en la “industria del juicio” laboral, en pos de ampliar la oferta de trabajo y que ahora utiliza el mismo poder para “recargar” sobre lo público, vía decreto, una herramienta potencial para la “industria del juicio”. Las vueltas de la vida.
En medio del “muro de lamentos” de la oposición, el ciudadano común se pregunta ¡¿Cuándo se termina esta transición?! A pocos días del traspaso de poder, el presidente electo, Alberto Fernández no tiene definido su gabinete económico, cuando el principal problema de este país es económico. No es difícil concluir que si no tiene  gabinete económico definido, menos aún estarán delineadas las estrategias que seguirá el nuevo gobierno.

Los desafíos

Pero volviendo al Congreso de la Nación, que fuera el único espacio de la república que contenía la profunda depresión del 40% opositor, esa mayoría en la Cámara de Diputados, donde 119 legisladores de Cambiemos iban a oficiar de “centinelas” de las instituciones, han  empezado a mostrar las debilidades de los hombres detrás de la política. Dos de los diputados electos por Juntos por el Cambio, han manifestado la ruptura con la alianza opositora. Cuando todavía no arrancaron las acaloradas disputas que vendrán en el Congreso 2020, un diputado por Tucumán y una diputada por Santa Cruz, se cortaron solos manifestando que ya no pertenecen a Juntos por el Cambio, si hay que negociar algo, lo harán como emprendedores independientes. Curiosa derivación de las políticas pro mercado del gobierno saliente. Tampoco hay que asegurar todavía, que el oficialismo lo tendrá todo en su haber, contando con una mayoría propia. Todo es circunstancial nada será definitivo. Las demandas económicas y sus complimientos con las provincias, empezarán a delinear los bloques en el “tire y afloje”. Gobernar en minoría, fue unos de los estandartes políticos de Mauricio Macri, pero a un alto costo económico. Hoy casi todas las provincias tienen cuando no,  “dinero a plazo fijo”, o un abultado superávit.

Obras son amores

Mientras tanto, el barbado lagunense ha superado la mala sangre pasada en el macrismo y en la semana se reunió con el presidente electo, el tema por excelencia fue el papel primordial que tiene uno de los principales “soldados” del modelo formoseño en el senado. El senador formoseño, Miguel Mayans, ya cerró filas en el Senado de la Nación y comprometió disciplina pejotista de todos sus pares (¿será?), ahora es evidente que más allá del visto bueno del “patrón del norte”, quien decidió inapelablemente el papel de Mayans en el Senado fue la vicepresidente, Cristina Fernández de Kirchner.
Por supuesto la cercanía con el poder, le otorga al eterno residente del quinto piso en la provincia, la inmediatez en el acceso al presidente. En la misma reunión el Gobernador volvió a la carga por el acueducto para el desarrollo del oeste formoseño y centró sus pedidos en herramientas que vengan a potenciar la producción en la provincia.

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