Aduana vuelve a aplicar una norma eliminada

Con la fijación del precio del kilo de cebolla en US$0,19, el Gobierno selló hoy el retorno de los valores de referencia para las exportaciones, eliminados durante la gestión de Mauricio Macri. La medida, que fue publicada hoy en el Boletín Oficial, tiene como objetivo evitar maniobras de subfacturación del comercio exterior, vinculadas con la brecha cambiaria y -según señalan en el sector- con el «desincentivo» que genera para los exportadores la liquidación de las ventas al tipo de cambio oficial.

Según la explicación oficial, los valores de referencia no pretenden «fijar el precio al que el exportador le vende a su comprador», sino que son una herramienta que permite identificar operaciones de subfacturación de exportaciones que apuntan a reducir el pago de impuestos.

En la Dirección General de Aduanas (DGA) señalan que en vigencia de un esquema de administración del mercado de cambio, la subfacturación del comercio exterior funciona como «un mecanismo para retacear el ingreso de divisas al país».

Para el especialista en comercio exterior Marcelo Elizondo, el origen del problema está en la brecha entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones paralelas y la obligación que pesa sobre los exportadores de liquidar sus ventas a un valor que está por debajo del tipo de cambio de equilibrio de mercado.

La cotización del dólar comercial cerró el viernes pasado en $71,47, mientras que los tipos de cambio legales que surgen de operaciones con activos de cotización bursátil se ubicaron en $$115,3 el MEP y en $117,86 el CCL.

«Seguramente algunos funcionarios están sospechando que los exportadores facturan solo una parte y otra parte la deja para cobrar en el futuro, cuando el tipo de cambio sea mejor, o que la cobra a partir de un mecanismo no tan transparente en el exterior», apuntó Elizondo, para quien el impacto que puede generar la nueva regulación es «desincentivar» las exportaciones y los proyectos de largo plazo.

«La Argentina dice que quiere exportar más, pero paga las exportaciones en pesos y al exportador no le dan los dólares, lo que hace que no pueda tener moneda dura para preservar valor. En muchos casos, además, la quita a través de las retenciones representa un altísimo porcentaje, sobre todo las exportaciones agropecuarias, que hoy tienen la mayor incidencia en el total de exportaciones desde 1986, al llegar al 71% del total», apuntó.

«Esto prende una alarma», dijo a LA NACION una fuente que fue determinante en la política de comercio exterior durante el gobierno de Cambiemos. «Estas herramientas se pueden utilizar con cuidado y para casos puntuales en los que ayuden a estabilizar un mercado, pero si se convierte en una política transversal y se genera un comercio exterior altamente regulado se puede volver en contra del propio sector exportador», apunta.

Por otro lado, coincidió con Elizondo en que las maniobras observadas por el Gobierno tienen su razón de ser en motivos estructurales «Cuando reducís impuestos, otorgás acceso al financiamiento y fomentás el diálogo con otros mercados, posiblemente no tenés esta reacción de subfacturación o informalidad. Esto es consecuencia de mucha restricciones y de una crisis fuertísima, que hace a todos buscar atajos: desde el monotributista al exportador», sostuvo.

La medida publicada hoy tiene como antecedente una resolución de AFIP publicada en mayo pasado que reinstauró los «valores referenciales de exportación de carácter precautorio» y dio el marco legal para que después la Dirección General de Aduanas fuera fijando valores referenciales para cada producto. Esto era necesario porque el sistema había sido derogado en noviembre 2017 por el gobierno de Mauricio Macri, como parte de su política de apertura y desregulación de mercados.

Hoy en la resolución general 4764/2020 publicada en el Boletín Oficial establece el valor referencial para el primer producto, que son cebollas, pero según pudo saber LA NACION hay muchos más productos que están en estudio y es probable que en los próximos días salgan nuevas referencias. Algunos de los productos en carpeta son del sector agropecuario, pero también los hay de otros rubros.

Según explicaron a este medio en Aduana, en el caso de la cebolla se registraban dos situaciones. Por un lado, «muchas operaciones que se pactaban a precios tres veces menores a los de mercado», y, por el otro, un factor estacional que hacía que si no se apresuraba la regulación iba a llegar una vez terminada la temporada de exportación.

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