Unión-Arsenal: un empate sin festejos, pero con varias chances de gol.

 Más allá de las situaciones que generaron y no pudieron concretar, Unión y Arsenal jugaron un cotejo discreto pero por momentos entretenido. En realidad, no merecían irse con un marcador sin goles. Pero los merecimientos, que fueron repartidos, terminaron justificando el resultado, un resultado que no debería dejar tranquilos a los entrenadores.

Es necesario recordar que el partido corrió serio riesgo de no realizarse, debido al incumplimiento de un decreto que regula los servicios de la fuerzas de seguridad adicional, en la provincia de Santa Fe. Después de idas y vueltas, la Liga Profesional asumió gran parte de los costos y con el desembolso prometido por la institución, se levantó la prohibición y se evitó lo que hubiese sido otro papelón. Más allá de la situación mencionada, no hay dudas que el tatengue tiene la cabeza en otro lado. Sus expectativas están puestas en lo que sucederá el próximo jueves en Guayaquil cuando juegue la revancha contra Emelec, por la Copa Sudamericana. En el partido de ida, en esta capital, el equipo ecuatoriano lo venció por 1 a 0.

Por eso, el técnico Juan Azconzábal puso en la cancha un equipo mixto (titulares y suplentes). La decisión no fue del todo desacertada. Hubo varios debutantes que no desacomodaron el esquema que propone el técnico. En el arranque, el tatengue fue quien mejor aprovechó los espacios y la incomodidad del rival que parecía muy distante en sus líneas.

Después que Arsenal se acomodó al ritmo del cotejo, apareció en el visitante su tranquilidad para neutralizar la ansiedad de los juveniles locales y sobre los minutos finales mostró su cara fresca, intentando demostrar que se estaba despertando. Eso fue más evidente en el primer cuarto de hora del complemento. Ajustó más su esquema en el medio del terreno y complicó al local. Aparecieron entonces las situaciones para desnivelar. De todas, las más arriesgadas estuvieron en el arco de Arsenal. Pero apareció Maximiliano Gagliardo para neutralizar, hasta convertirse en el sostén el resultado.

Unión cambió hombres pero no esquema. No mejoró, pero tampoco empeoró. Solo que el adversario también se defendió más criteriosamente y aprovechó espacios entre volantes y defensores para complicar a Moyano. Para romper el 0 a 0 era necesario un error, el que no apareció, ni siquiera cuando en el tiempo adicionado Jonathan Galván aprovechó un falta cerca de Gagliardo, pero el arquero hizo lo correcto para convertirse en el jugador más importante del visitante.

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