Argentino se negó a hacer la cuarentena

“Un ciudadano argentino de 41 años no quiso hacer cuarentena y fue procesado por desacato”, informó TeleDoce. Montevideo Portal tituló: “Formalizaron a un argentino por no hacer cuarentena y amenazar a empleados”. Finalmente, comenzó a circular un comunicado de prensa de la Justicia uruguaya donde se detalla el episodio.

Sucedió el día viernes 6 de noviembre de 2020 en el edificio “Tauro y Libra” ubicado en la Parada 37 de Playa Mansa, en Punta del Este. Un huésped que había llegado al país el día anterior “no estaría cumpliendo con las medidas sanitarias dispuestas por el Protocolo COVID-19”, sostiene el comunicado y agrega que, tras intimar a F.J.E. a cumplir con la cuarentena, el hombre se negó a hacerlo. Por el hecho (“la presunta comisión de cuatro delitos de desacato y un delito de violencia privada”) intervino Fiscalía de 3° turno de Maldonado.

En comunicación con Infobae, Jorge Monastersky, doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y abogado defensor del ciudadano argentino sostiene que su patrocinado no tuvo la intención de violar la ley ni de poner en riesgo la salud de terceros. De acuerdo con el letrado, 48 horas antes de viajar a Uruguay F.J.E. se practicó un hisopado que dio negativo. Al llegar a Uruguay firmó una “declaración de salud” y completó un formulario donde dijo que se iba a quedar siete días.

¿Qué fue lo que sucedió? El abogado señaló que F.J.E. fue papá en febrero pasado. Él es argentino y la madre del bebé, uruguaya. Debido a la pandemia, y al posterior cierre de fronteras, el hombre quedó separado de su hijo. “Hace cuatro meses que estaba tramitando la residencia para poder ver al bebé. Viajó hace un mes y ahora regresó porque tenía un turno para retirar la cédula con la residencia uruguaya”, explica el abogado. Hace una pausa y agrega: “Quería regularizar una situación y quedó demorado dos días en una comisaría».

Consultado acerca de los supuestos delitos de desacato y agresión de parte de su cliente para con el personal de seguridad del edificio donde se está alojando, el abogado sostuvo que no hubo violencia. “Se trató de un intercambio debido a la indignación de no entender qué estaba sucediendo. Mi cliente viaja a Punta del Este al menos una vez al año desde hace más de dos décadas. No tiene antecedentes de ningún tipo”, apunta el letrado.

F.J.E. sabe que se equivocó. El hombre creía haber cumplido con todos los pasos dentro del marco de la ley. “Hizo los trámites previos en distintos organismos. De hecho, estuvo cuatro meses pidiendo permisos. No viajó para hacer turismo ni para ir a la playa: quería regularizar su situación en el país”, agrega Monastersky.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *