Copa Liga Profesional 2020.

RACING volvió a perder, esta vez por 2-0 ante Union de Santa Fe, y es el conjunto con la valla más vencida en el torneo local.

Racing sigue en cuarentena, distanciado del éxito, aislado del gol. Poco se parece a aquel equipo dinámico, veloz y letal del 15 de marzo, cuando venció 4 a 3 a Aldosivi en la malograda Copa de la Superliga y logró la clasificación a la Libertadores 2021. Y a esta altura de noviembre, después de dos derrotas seguidas en la reanudación del fútbol argentino, resulta difícil augurar un futuro feliz ante Flamengo. No hay buenas señales.

En Santa Fe viajó de un primer tiempo en el que generó fútbol pero faltó gol a un complemento despojado de variantes ofensivas y atrapado en el laberinto que le planteó Unión.

Sebastián Beccacece se aferró a la imagen que su equipo dio en el primer tiempo. Pero la última pelota de ese período fue todo un testimonio del partido. Matías Rojas ejecutó un córner pasado, Jonatan Cristaldo cabeceó en el segundo palo y Sebastián Moyano dominó con seguridad.

Una y otra vez, Racing chocó contra el arquero de Unión y frente a sus habituales limitaciones para terminar las jugadas. Sí, se trata de una situación recurrente en el ciclo del técnico que cruzó de vereda en Avellaneda. La Academia pisa el área, pero patina en la definición.

Esta vez, hubo un cóctel letal en esos cuarenta y cinco minutos iniciales: a la falta de puntería se le sumó un número uno inspirado. Y aquellos que creen en la suerte del fútbol, tampoco ligó.

Ese cabezazo de Augusto Solari que se estrelló en el travesaño y encontró a Cristaldo rápido para impactar el rebote, pero más lúcido a Moyano, puede ratificar este concepto. Hubo de todo en esa jugada: azar, defectos propios y virtudes ajenas.

Las estadísticas no mienten: Racing pateó 17 tiros en el primer tiempo, pero sólo media docena fueron dirigidos al arco. Unión sólo necesitó acertar la única vez que remató frente a Gabriel Arias.

El gol nació en un error de Iván Pillud, que entregó la pelota muy mal en la mitad de la cancha, el equipo quedó desarticulado y entre los Fernandos, Márquez y Elizari, más Juan Nardoni hicieron el resto. Eugenio Mena corrió de atrás, Leonardo Sigali bloqueó a medias y Cuqui sacudió la red del arquero neuquino y nacionalizado chileno.

En la acción anterior, Rojas había rematado de media distancia y Moyano había empezado a mostrar sus reflejos. Iban cuatro minutos.

En desventaja, Racing jugó mejor. Buscó por afuera con algunas pelotas cruzadas para Solari, quien ganó terreno por la derecha. Desequilibró con las subidas de Mena y los enganches de Héctor Fértoli por izquierda. Y halló un conductor en Lisandro. Sí, aunque Beccacece dijo que no había ninguna duda de que el “9” era el capitán, López fue un conector. Dejó el área a merced de Cristaldo. Y el 4-4-2 funcionó… hasta tres cuartos, claro.

Moyano se lució ante Fértoli, el Churry -tres veces- y Rojas. Los tres, y Licha, fallaron con buen ángulo de disparo. Unión daba ventajas por los laterales. Por eso Juan Manuel Azconzábal corrigió en el entretiempo.

Desarmó el 4-3-1-2, prescindió del enganche (Elizari) y apostó a un marcador de punta (Brian Blasi). También entró Franco Troyansky para salir rápido de contra. Se comprimió, minimizó los espacios y Racing no logró tejer líneas de pases. Empezaron a fluir las imprecisiones, el desgaste y ya no inquietó a Moyano.

Y si en el primer tiempo había rematado 17 veces al arco, en el segundo apenas lo hizo en 3 oportunidades. Y Beccacece no tuvo respuestas desde el banco. A pesar de la posibilidad de hacer cinco modificaciones, sólo ingresaron Benjamín Garré por el lesionado Solari en el primer tiempo, Mauricio Martínez por Nery Domínguez y Tiago Banega por Rojas. Nada que cambiara la ecuación. Sobran los lesionados, faltan recursos.

Unión no estaba dispuesto a dejar pasar la chance de liquidar a su ilustre rival. Y volvió a fallar Pillud en campo ajeno. Recuperó Troyansky y el final de la jugada terminó con una gran resolución de Mauro Luna Diale, un derechazo cruzado que Arias no pudo retener. El arquero, como Sigali y Domínguez, no brindan la confiabilidad de tiempos no tan lejanos.

Los santafesinos vivieron una semana de gloria. Ganaron en Ecuador, se clasificaron a los octavos de final de la Sudamericana y derrotaron a un equipo grande.

La degradación de Racing es preocupante. Peleado con el gol, sufre horrores tanta ausencia de eficacia. Y las presiones ya empiezan a pesar sobre su técnico.

 

 

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