Liga Profesional de Futbol 2020.

River ganó en Mendoza por el grito de Girotti y las manos de Bologna.

Fue 1-0 con el debut goleador del juvenil y el arquero como figura.

Siempre le quedará Mendoza al River de Gallardo, esa ciudad en la que se siente tan cómodo que ganó las 12 veces que jugó con el Muñeco como entrenador, ese lugar en donde levantó tres trofeos, dos de Copa Argentina y uno de Supercopa Argentina contra Boca en una final histórica. Ahí también, en el Malvinas Argentinas, Enrique Bologna se puede vestir de Franco Armani para salvar varias y el juvenil Federico Girotti transforma en gol la primera pelota que toca. Lo que no pudo Mendoza fue cambiarle la cara a un River que, pese a la victoria por 1-0, se mostró nuevamente como un equipo “irreconocible”.

El duelo de anoche puede sumarse a los de Banfield y Rosario Central, esos que provocaron que Gallardo califique como irreconocible al rendimiento de su equipo. Volvió a quedar en falta River, especialmente en la primera parte. A esta altura, debe estar algo preocupado el Muñeco, teniendo en cuenta que en 10 días jugará la ida contra Athletico Paranaense por los octavos de final de la Copa Libertadores. Está pesado River, muy largo, sin cambio de ritmo, sin piernas para ahogar al rival, sin ideas en los metros decisivos. Es cierto que le faltaron varios jugadores por citaciones varias y que Ignacio Fernández está lesionado. Pero tendría que dar más River, principalmente porque ya demostró que pude hacerlo.

Gallardo plantó un 4-1-3-2 en lugar del 4-3-3. ¿Habrá sido un prueba pensando en la Copa? El Muñeco optó por el dibujo del 2019, tal vez el mejor equipo del laureado ciclo del DT. Jugó Ponzio como lo hacía en el lejano 2014/2015, cuando era el volante mixto que presionaba alto para que Matías Kranevitter se quedara más cerca de los centrales. Pero pasaron más de 5 años y Leo ya no tiene la energía de antes. En los últimos minutos mejoró River cuando Enzo Pérez tomó el lugar de Ponzio y viceversa. Así y todo, fue pobre lo del visitante.

Había avisado Lucas Pratto al minuto del juego y Marcelo Herrera la salvó en la línea. También se cortó la rodilla derecha luego de chocar con el palo y salió reemplazado. Igual, esa jugada inicial fue un espejismo. Le costó a River ser punzante arriba y acumular pases entre los futbolistas ofensivos. Se acomodó Godoy Cruz y provocó errores que por mala fortuna no pudo capitalizar.

Merece un párrafo especial el Tomba y la saludable idea de su entrenador, Diego Martínez. Intentó jugarle de igual a igual a River, muy a pesar de las diferencias de jerarquía. Se paró bien arriba el local, dispuesto al palo por palo. Y cerca de Enrique Bologna recuperó tras una floja salida de Pérez y el Beto se puso en modo Armani para taparle un mano a mano a Sebastián Lomónaco. Minutos después, fue Fabrizio Angileri el que se puso el traje de salvador al despejar una pelota que había quedado picando cerca de la línea de gol, en una situación que comenzó con un error de Santiago Sosa, el volante puesto a jugar de zaguero que mostró muy buen juego aéreo pero algunas falencias en los recorridos y el manejo.

River generó oportunidades más por el peso específico de sus jugadores que por juego en sí. Le alcanza con tirarle una pelota larga a Suárez o un bochazo a Pratto. El Oso tuvo la más clara pero no definió bien y permitió la salvada milagrosa de Herrera. Suárez no pudo conectar un centro rasante de Angileri y el propio cordobés remató desviado una descarga de Pratto dentro del área.

Y el 2020 no parece ser el año para Pratto. En los casi 70 minutos que estuvo en cancha, el Oso no recibió una habilitación de sus compañeros. Fue reemplazado por Federico Girotti. Y un minuto después, Suárez metió un centro exacto y el juvenil cabeceó al arco vacío. Por ese gol ganó River. También por el penal que Bologna le atajó a Badaloni. Sí, sonrió River otra vez en Mendoza, aunque siga siendo un equipo irreconocible.

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