Todos negativos

El vuelo BA245 de la compañía British Airways aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza, procedente de Londres, ayer, a las 9:10, diez minutos antes del horario estimado de llegada. Los 175 pasajeros esperaron al menos tres horas dentro del avión: habían viajado más de trece horas desde el otro lado del Atlántico. Los aguardaba una burbuja sanitaria en el hall del aeropuerto, tras la decisión del Gobierno de suspender toda conexión aérea con Gran Bretaña por la aparición de una nueva cepa del coronavirus.

Hubo desconcierto, improvisación, se implementó un protocolo repentino y especial que obligó la sanitización y liberación del área de migraciones a fin de evitar el contagio de otros pasajeros que habían arribado en otros dos vuelos procedentes de Europa -Air France a las 8.45 desde París e Iberia a las 8.55 desde Madrid-.

Los familiares que esperaban fuera de las plataformas de Ezeiza manejaban informaciones distintas, ninguna oficial: las versiones de los medios y las órdenes que compartían de los pasajeros que podían contactarse desde dentro del avión. Hubo trascendidos que indicaban que iban a quedar todos aislados en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, o que se habían predispuesto una serie de colectivos para enviar a los pasajeros con domicilios en el interior del país.

Sin información oficial de los ministerios que coordinaron la recepción del último vuelo autorizado desde Reino Unido, la cartera de Salud y de Transporte y la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), dependiente del Ministerio del Interior, el operativo especial que se montó en el Aeropuerto de Ezeiza fue relatado por un pasajero y por el responsable de los testeos.

Franco David Chea tiene 23 años y es delantero del AO Paleochoras, un equipo de la cuarta división del fútbol griego. Con inferiores en Independiente y pasado en clubes del ascenso como Colegiales y Midland, emigró a Europa a mediados del año pasado. Desde entonces no volvió al país. Tenía vuelo de regreso el viernes 18 de diciembre por Iberia. Una hora antes de embarcar se lo cancelaron y le reasignaron el viaje para el domingo 20 por British. Lamentó su mala suerte sin saber que iba a subirse al último vuelo proveniente de Londres.

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